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ON THE ROAD: DEATH VALLEY

septiembre 20, 2011 by  

El nombre es claro y rotundo: allí se cuecen unas temperaturas que son capaces de dejar seco prácticamente a todo ser vivo. Es una tierra de extremos: dunas de arena, montañas coronadas por nieve, impresionantes cañones, mares de sal petrificados… en este desierto encontramos los puntos más secos, más profundos y más calurosos de Norteamérica, no en vano en él se han registrado una de las temperaturas más altas del mundo, 56,7 grados centígrados (en Furnace Creek). Y estamos tan solo a unas tres horas y media de Las Vegas, al este de California, lindando con la frontera del estado de Nevada.

El Parque Nacional del Valle de la Muerte ocupa una extensión de 7.800 kilómetros cuadrados repartidos en una alargada cuenca rodeada por altas sierras. Los días son calurosos (especialmente de marzo a septiembre) y aunque las noches son más frescas, dicho término es relativo, pues durante los meses de verano el termómetro se mantiene durante la noche entorno a los 31 grados, llegando ocasionalmente hasta los 44.

QUÉ VER: FURNACE CREEK
En la zona conocida como Furnace creek (creek es arroyo) hay diversos puntos llenos de poderío, por ejemplo:

Bad water: el punto terrestre más bajo de toda Norteamérica: una cuenca natural que ofrece un paisaje surreal protagonizado por la sal. Alcanza los 86 metros por debajo del nivel del mar.

Dante´s view: el mejor punto panorámico del parque, se trata de la cima  (5.000 pies o lo que es lo mismo 1.524 metros) de una montaña desde la que la vista alcanza todo el magnético “infierno” de este parque.

Golden canyon: recorrido circular de 2 millas atravesando pasos estrechos y paisajes dorados.

-También en esta zona se encuentra el Furnace Creek Inn y Ranch, la única opción de alojamiento del desierto, y donde también se puede comer, visitar la zona de bar salón o su museo, pero ojo el Inn, cierra en verano, cuando las temperaturas son casi insostenibles para unas vacaciones aquí. Y aunque cueste creer, también se puede jugar al golf, pues el resort cuenta con un campo de 18 hoyos, el situado a menor altura del mundo, 65 metros por debajo del mar.

Quien visite el parque en verano, como una servidora que lo hizo en agosto, lo mejor que puede hacer es madrugar mucho y recorrerlo en un día. El rancho cafetería y el museo sí están abiertos, al igual que la única estación de servicio donde repostar, en caso de que uno se adentre por este desierto sin haber llenado hasta los topes el depósito. La gasolina aquí te la hacen pagar a precio de oro y aunque cuesta un ojo de la cara, en muchos kilómetros a la redonda no hay más que una sucesión de dunas, cañones y áridas montañas…

Mientras se atraviesa el valle por la carretera 190 es imposible no pensar en los dibujos animados de Looney Tunes, pues entre los animales más característicos de este particular desierto se encuentra el coyote, que dicen se hace sentir al atardecer (yo no tuve el placer), mientras que de su vegetación el arbusto más destacado es el imponente Josua Tree (de los que sí vi cientos), que se alza como una gigantesca figura humana con los puños al aire… atravesar este valle es una aventura que merece la pena, aunque uno no sea capaz de quitarse las gafas de sol en todo el largo día (el sol ciega desde primerísima hora de la mañana) y haya que beber la menos cuatro litros de agua para mantenerse hidratado.

Más información en Death Valley National Park y en la excelente guía práctica del Parque.

1 Comentario a “ON THE ROAD: DEATH VALLEY”

  1. Yosemite, California : Lugares exquisitos el 8 octubre 2011, 11:24 pm

    […] particular periplo comenzó en Las Vegas, después atravesamos el fascinante Death Valley y ahora ponemos rumbo al norte en busca de algo más de aire […]

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