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Las localidades más bellas de Toscana

octubre 25, 2011 by  

Hay muchas cosas por ver en Toscana. La región concentra una vasta colección de ciudades por descubrir. Además de historia, arte y arquitectura, esta región destaca por su generosa naturaleza –con suaves colinas llenas de viñedos, olivos y casonas escoltadas por cipreses– y los frutos que de ella se obtienen y que hacen de su gastronomía –de la que ya hemos hablado en LX* en alguna ocasión– una de las más apreciadas de Italia.

VISITAS
Más allá de Florencia, que merece página aparte, hay muchas otras localidades llenas de encanto. Algunas de las más representativas son:

Pisa
Situada a unos 100 kilómetros al oeste de Florencia, la famosa ciudad de la Torre inclinada es pequeña, manejable y coqueta. Los siglos en los que vivió un mayor esplendor artístico, XI y XII, coinciden con los de mayor peso político y económico, una época de gran expansión marítima y mercantil que dejó a la ciudad joyas medievales como la catedral dedicada a Santa María Asunta, la mencionada Torre inclinada –que es el campanario del Duomo–, el Camposanto –un cementerio monumental– y el Baptisterio de San Juan. Todo ello converge en la llamada Piazza dei Miracoli o Piazza del Duomo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Pero aún hay más cosas por ver, por ejemplo, Giorgio Vasari también trabajó en la ciudad, y suyo es el diseño del Palazzo della Carovana en la Piazza Cavalieri. Como curiosidad, el campanario de la iglesia de San Nicolás y el de la basílica de San Miguel de los Descalzos también luchan por mantener su verticalidad en una tierra poco firme…

Lucca
Por encima de Pisa, a 80 kilómetros de Florencia en dirección noroeste se llega a otra de las joyas toscanas, la localidad fortificada de Lucca, importante entre otras cosas por ser uno de los “graneros” de Italia y por su situación geoestratégica, próxima al mar pero custodiada por montañas: despensa y comunicaciones. Aquí nació el gran compositor Puccini (su casa se puede visitar) y ciertamente la localidad inspira bellas arias: tras sus famosos muros se descubren armoniosos tejados y chimeneas que corresponden a coloridas casas y palacios entre los que serpentean callejuelas de postal. Su catedral románica –duomo di San Martino–, la Torre del Reloj, el Palazzo Ducale –que hoy es la sede de la administración provincial– y la Piazza dell´Anfiteatro –que surge, como indica el nombre, sobre un antiguo anfiteatro romano de forma elíptica–, forman un conjunto muy estético, casi melodioso.

San Gimignano
Situada más o menos a medio camino entre Florencia y Siena reúne en sus pequeñas dimensiones tal belleza que hace de ella una auténtica localidad de postal, en la que todo lo que alcanza la vista es digno de encuadre. Su centro histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y en él resaltan sus torres fortificadas de época medieval (llegó a tener 72, hoy conserva 13) y espacios como la Piaza del Duomo, la Piazza della Cisterna, la iglesia de San Agustín o palacios como el del Popolo. Como en cualquiera de las localidades toscanas, ofrece un gran surtido de productos típicos de excelente calidad: legumbres, quesos, salchichones (entre otros, de jabalí) y un vino blanco y suave llamado vernaccia. También es conocida por su azafrán.

Siena

A unos 75 kilómetros en dirección sur de Florencia, Siena es una de las ciudades toscanas con más encanto. Su casco histórico es un museo al aire libre (también es Patrimonio de la Humanidad) y perderse por sus callejuelas, muchas peatonales, es un regalo para los sentidos. Según narra su leyenda, la ciudad fue fundada por el hijo de Remo (fundador a su vez de Roma junto a su hermano Rómulo). Su plaza central, Piazza del Campo, ocupa un antiguo anfiteatro romano y desde hace siglos se convierte cada verano en el escenario donde se celebra el Palio, una dura competición de origen medieval que enfrenta a jinetes provistos de armaduras y estandartes que representan a los 17 barrios (contrade) de la ciudad. A esa misma plaza, caracterizada por un marcado desnivel y con forma de concha, se asoman importantes edificios góticos entre los que destaca el Palazzo Pubblico y su adyacente Torre del Mangia, un campanario de 88 metros desde el que se contempla una maravillosa vista de los tejados de la ciudad y el campo que la rodea.

Su catedral románico-gótica, la Fortezza Medicea y palacios como el Piccolomini e delle Papesse o el de Chigi-Saracini son otros de sus importantes reclamos, sin desmerecer ese otro arte, el culinario, que no entiende de estilos sino de estaciones y que en Siena tiene entre sus protagonistas más destacados a la codiciada trufa local.

Pienza
Surge en medio del valle de Orcia, a unos 56 kilómetros de Siena, y es en sí misma una obra maestra del Renacimiento a pequeña escala. Antiguamente se la conocía por el nombre de Corsignano, hasta que en 1459, el Papa Pío II –oriundo de esta localidad– decidió reconstruirla según los cánones renacentistas. El resultado es la actual Pienza, una joya Patrimonio de la Humanidad llena de puntos de interés, como la Piazza del Duomo con su catedral; la Piazza Pio II y el Palazzo Piccolomini (verdadero nombre de Pío II), con un jardín dueño de una panorámica fabulosa sobre el valle; o la iglesia de San Francisco, único edificio de cierta importancia del antiguo Corsignano.

Arezzo
Es la tierra del poeta del amor, Petrarca, pero también de otros grandes hombres, como Giorgio Vasari, Piero della Francesca y Luca Signorelli. La ciudad es de origen etrusco y, por supuesto, también los romanos se interesaron por ella, aunque de nuevo nos hallamos ante una villa fundamentalmente medieval. Son muchos sus puntos de interés, como la Fortezza Medicea, el Museo Arqueológico, la Piazza Grande y el Palazzo delle Logge, la Piazza del Duomo con la catedral de San Pedro y San Donato, de estilo gótico y con importantes piezas de arte en su interior, como el fresco de Santa María Magdalena, obra de Piero della Cortona, o la pila bautismal adornada con esculturas de Donatello. Y en cuanto al buen yantar, si hay algo que destaque en Arezzo es su excelente pecorino, un queso de oveja que se presenta en diversas variedades, según sea éste más o menos curado.

CÓMO MOVERSE
Coche
Una buena opción es recorrer la región en coche, haciendo rutas a medida por diferentes localidades. Además de las conocidas empresas de alquileres, como Avis, Hertz o Europcar, hay otras más locales como Enoleggioauto o más originales como, 500 Touring Club: que ofrecen la posibilidad de recorrer la región en uno de los modelos clásicos de Fiat, el Cinquecento.

Tren
También se puede contar con la red ferroviaria, pues casi todas las localidades tienen estación de tren. En la página web de Tren Italia y desde la estación florentina de Santa Maria Novella se puede obtener toda la información sobre destinos y horarios.

Agencias
Por último, otra buena idea es recurrir a las agencias locales para hacer rutas gastronómicas y por las algunas de las denominaciones de origen de sus vinos de la mano de empresas especializadas en la materia, como CaftoursFlorence and Tuscany tours.

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