Top

Viaje al centro de la Tierra

enero 29, 2013 by  

Islandia se abre paso a través de la acción brutal e incesante de las fuerzas de la naturaleza. lavas quebradas recubiertas de musgo, acantilados profundos que hacen volar la imaginación hacia un pasado remoto… no queda más remedio que dejarse llevar hacia las raíces de la Tierra… ¡bienvenidos!

Islandia es la tierra del hielo y del fuego, de los contrastes absolutos. Está situada en el Atlántico Norte, ligeramente al sur del círculo polar ártico, por lo que no es de extrañar que el 11% de su tierra sea glaciar. Su tamaño es equivalente al de Andalucía y su costa suma unos 5.000 kilómetros, silueteada en gran medida por infinidad de fiordos. Su población –de raíces nórdicas vikingas y celtas- apenas llega a los 300.000 habitantes, de los que la mitad vive en la capital, Reykjavík, y sus zonas colindantes.

El país posee una espectacular naturaleza volcánica y un encanto único que ha ganado manteniéndose aislada del mundo. Cuenta con unos 200 volcanes, muchos de ellos en activo, y con innumerables fuentes geotermales y aguas ricas en minerales. Desde luego, es un destino con un magnetismo innegable.

La mejor época para visitar la isla son los meses de verano, aunque se puede abrir la horquilla desde abril a octubre. Simplemente es cuestión de evitar la oscuridad total y esquivar en la medida de lo posible el frío polar, pero si uno tiene muchas ganas no hay motivo por el que no se recomiende ir durante el invierno.

Ineludibles
– Por toda la isla existen áreas geotermales que no se deben pasar por alto, la más visitada es la Laguna azul, en la península de Reykjanes, conocida por sus calientes aguas termales de beneficiosas propiedades para la salud, en un marco embriagador compuesto por nieve y campos de lava. La Blue Lagoon está situada a 15 minutos de Keflavik y a 40 de Reykiavik.

– De camino hacia la Blue Lagoon se atraviesa la península de Reykjanes, situada al sur de la capital. En ella destaca la espectacular belleza del lago Kleifarvatn y el campo geotérmico de Krisuvik. Belleza lunar, colores intensos, silencios y mucha fuerza. Marrones y negros absolutos, blancos polares… lagos de plata y volcanes adormecidos, nubes de vapor que se abren paso liberando gases de la Tierra. Todo es muy intenso.

– Otro recorrido imprescindible es el de Gulfoss- Geysir, en los alrededores de la capital. Conocido por el sobrenombre de “El círculo dorado”, se trata de una ruta de 300 kilómetros que parte hacia el sur y vuelve a la capital. Posee tres puntos de máximo interés, la tronante catarata de Gullfoss, las más grande de Europa; el valle de campos geotérmicos de Haukadalur, donde destacan los géiser de Strokkur y Geysir (por cierto que el islandés es el padre de esta palabra) y el Parque Nacional de Thingvellir, donde se sitúa la falla atlántica y encontramos el lugar donde se fundó el que dicen orgullosos que es el parlamento nacional más antiguo del mundo, Alping.

Inolvidable
– El sol de medianoche que se presencia durante el mes de junio y la aurora boreal de los meses de invierno.

– Los mini-cruceros para el avistamiento de ballenas, orcas, delfines y frailecillos. Estas excursiones se hacen de junio a agosto desde el pueblo de Olafsvik, en la península de Snaefellsnes. O bien desde la península de Reykjanes, en Reykiavik, desde mayo a octubre. La empresa Elding organiza estas salidas.

– Realizar una excursión a lomos del caballo autóctono islandés, fuerte, dócil y de un tamaño menor al habitual. Las empresas Ishestar Eldhestair realiza excursiones por los campos de lava de los alrededores del volcán Helgafell, al norte de la península de Snaefellsnes. Un recuerdo imborrable.

Un restaurante
– Muy cercano al puerto de Reykjavik se encuentra Einar Ben, restaurante que lleva el nombre de uno de los más reconocidos poetas lugareños y representa una excelente opción para degustar la nouvel cuisine islandesa que se mantiene fiel al pescado y marisco frescos, pero que también seduce con su cordero orgánico y las aves de caza. Otra opción bien distinta es la experiencia de asistir a un banquete vikingo en el restaurante Fjorukrain de Hafnarfjordur, a escasos cinco kilómetros al sur de la capital.

Un alojamiento
– Uno de los hoteles con más encanto de la capital es el Borg, situado en el corazón de la ciudad. Es toda una institución, un clásico abierto en 1930 que ha llegado al siglo XXI con gran lujo de servicios y sofisticaciones. Pósthússtraeti, 11.

De compras
– La calle de Laugavegur, en Reykjavik, ofrece la mayor concentración de comercios. Como recuerdo, lo mejor son sus prendas hechas a mano con diferentes tipos de lana de oveja islandesa. Otra buena idea son sus productos de belleza y spa, hechos a base de productos naturales derivados del origen volcánico de la isla.

Más información
– Oficina de Turismo de Islandia, de Reykiavik y Iceland Naturally; y las ideas propuestas por Extreme Iceland y Reykiavik Excursions.

 

COMENTA ESTA NOTICIA
y comparte tus ideas con los demás viajeros de LX*.

Tu debes ser logged in to post a comment.

Bottom