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Sabor mexicano

noviembre 26, 2013 by  

palaciogob2Aguascalientes, a 530 kilómetros por carretera de México DF, es la capital del estado que recibe el mismo nombre y uno de los más pequeños del país. Como su nombre sugiere, en él los españoles encontraron abundantes fuentes termales, y también importantes yacimientos de oro y plata. Fruto de aquella época colonial, hoy la ciudad presume de un centro histórico muy barroco que da fe del esplendor y bonanza que vivió. No en vano, Aguascalientes formaba parte del llamado “Camino de la plata” o “Camino real de tierra adentro”, que unía México DF con las ricas poblaciones del norte.

Folclore
La ciudad vive su fiesta grande durante el mes de abril, cuando celebra la folclórica Feria de San Marcos, con corridas de toros, peleas de gallos, charreadas, concursos de canciones y trajes típicos, teatro y hasta el casino, actividad normalmente prohibida en México y que obtiene licencia de apertura durante esas fechas atrayendo aún más visitas.

Su otra gran celebración es el Festival de las Calaveras, un homenaje a la muerte que se repite cada año durante los días previos y posteriores al primero de noviembre con interesantes ingredientes prehispánicos. Durante esos días se celebra un concurso nacional de grabados sobre este tema, se hacen altares dedicados a la muerte y ofrendas de alimento a los muertos. Éste es un tema sumamente importante y celebrado en todo el país, y en Aguascalientes hay hasta un Museo de la Muerte.

calaveras

A la hora de representar a la muerte, aparece la imagen de la catrina, que se ha convertido en el símbolo mexicano por excelencia de la muerte. La primera catrina fue obra de un artista de esta ciudad, José Guadalupe Posada: una mujer de la que sólo queda la calavera pero que no renuncia a vestir sus mejores galas, ataviada con sombrero y plumas. En realidad surgió como crítica a los mexicanos de sangre indígena que pretendían ser europeos, vistiendo como ellos… Hoy las catrinas son muy populares en todo México y durante la celebración del día de los muertos se pueden ver por todas partes.

Descubriendo la ciudad
La mejor forma para descubrir la historia y los tesoros arquitectónicos de la ciudad es a bordo del tranvía turístico que se coge en pleno centro, en la calle Francisco I. Madero, junto a la Plaza de la Patria. Existen tres tipos de recorridos, el Aguascalentense, el Sanmarqueño y el Rielero. Es una forma divertida de ver los principales puntos de Aguascalientes –como el centro histórico, el barrio de San Marcos o el de Triana– mientras un guía te va abriendo los ojos y te ayuda a interpretar su historia y leyendas. Hay un particular personaje, Refugio Reyes, cuyo nombre se repite a lo largo del paseo. Y es que este hombre –a pesar de no tener el título de arquitecto– fue determinante en la configuración urbanística de Aguascalientes durante la primera mitad del siglo XX. Son obras suyas la iglesia de San Antonio, el edificio que alberga el Archivo Histórico, el Museo Regional de Historia, el hotel París y el hotel Francia, entre otros. Son de los monumentos más valorados y significativos de la ciudad.

Detalles del Palacio de Gobierno

Detalles del Palacio de Gobierno

Si hay un lugar que no se debe pasar por alto es la Plaza de la Patria, en pleno centro. Allí se encuentran el impresionante obelisco que durante años simbolizó el centro geográfico de la República –hasta que se demostró que el sitio exacto se encuentra en la vecina Zacatecas–, el Palacio Municipal, el precioso edificio rosado del Palacio de Gobierno –que tiene dos patios con 111 arcos de medio punto y cinco murales en los que el discípulo de Diego de Ribera, Oswaldo Barra, inmortalizó diferentes pasajes de la historia local y nacional de México–, y la catedral basílica, que también está rematada con la característica cantera rosa y en cuyo interior guardan la imagen de la patrona de Aguascalientes, la Virgen de la Asunción.

La catedral

La catedral

Para descansar un rato y observar el ambiente se puede acudir al Jardín de San Marcos, donde antiguamente se citaban los jóvenes lugareños en edad de merecer. Todo se hacía de un modo muy discreto, hombres y mujeres daban largos paseos en busca de un guiño, de una señal que les diera ocasión para iniciar un romance.

Los tesoros de los hidrocálidos (como se denomina a sus habitantes) no acaban aquí, pues paseando por el centro se descubren sus múltiples iglesias –que en México denominan templos–, como la de Guadalupe, la Merced, San Marcos, Sagrario, San Antonio, la del Encino o la de la Purísima. Y por encima de todas, su catedral, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción. Son la prueba fehaciente del gran fervor religioso mexicano y en ellas se funde la influencia española con las particulares aportaciones indígenas.

Otras actividades
Después de tanto paseo no está de más acudir a otro de los “puntos calientes” de esta ciudad: sus baños termales. El más apreciado es el de Ojocaliente (Avda. Tecnológico, 102. Abre diariamente de 7 a 19 horas) que alquila por horas sus diferentes modalidades de “tanques”, “tinas” y “albercas” en las que se alivia el cansancio y males como la artritis y el reuma. La guinda para acabar el día incluye ver cómo se oculta el sol tras el cerro del Muerto. Desde la misma ciudad se puede obtener una bella panorámica, pero te recomendamos que te acerques al menos hasta “los pies del muerto” –cerro del Picacho– a tan sólo 10 kilómetros por la carretera estatal 70.

Imágenes del casco histórico

Imágenes del casco histórico

Gastronomía
Te encantará La Saturnina (c/ Venustiano Carranza, 110. Tel: +52 (449) 994 0449), un restaurante en el que preparan platos caseros muy originales y saludables, además, el escenario es único, pues las mesas se encuentran en un patio de estilo colonial y con colores muy mexicanos. (Allí sirven los desayunos, comidas y cenas a partir de 75 pesos). Una buena opción son sus “chiquiadas”, tortillas con queso, rajas (chiles que no pican mucho), flor de calabaza y guarnición de lechuga. Y de postre los “condoches” de coco, unas dulces gorditas de maíz quebrado con coco y servidas con miel. Para beber puedes tomar uno de sus ricos “jugos”. Los más solicitados son el “rejuvenecedor”, el “adelgazante” y el de la “cruda”, que te ayuda a pasar mejor la resaca. Si sólo quieres picar algo, en el local contiguo a La Saturnina encontramos una excelente “panificadora” donde podrás probar las versiones mexicanas de los dulces y bollos de toda la vida. Para una cena en toda regla, te recomendamos el ambiente de una señorial hacienda reconvertida en hotel y restaurante, en el que sirven “platillos” típicos e internacionales: Antigua Hacienda de La Noria

Dónde alojarse
Hotel Fiesta Americana Aguascalientes. Está en pleno centro de la ciudad, en la c/ Laureles, y ofrece 192 habitaciones de lujo, además de unos jardines y una piscina muy apetecible. El Hotel De Andrea Alameda es otro lugar con encanto que se encuentra en la avda. Alameda 821, esquina avda. Tecnológico.

Artesanías

Artesanías

De compras
En los alrededores de la Plaza Vasco de Quiroga existen numerosas tiendas en las que merece la pena echar un vistazo en busca del souvenir perfecto (camisetas, bordados, artesanías, joyería, libros y hasta botas y trajes de charros) que también puede ser de índole gastronómica, por ejemplo, son muy típicos los dulces de guayaba. También en el mercado de la c/ Libertad encontrarás una gran variedad de artesanías y productos regionales. Y si tu visita coincide con un viernes, acércate al mercado al aire libre que se extiende por las calles de La Huerta y de Federico Tena.

Escena del Festival de Calaveras y detalle del atardecer hidrocálido

Escena del Festival de las Calaveras y detalle del atardecer hidrocálido

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