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El color de la Navidad

diciembre 12, 2013 by  

En estas fechas nos volvemos más o menos consumistas, más o menos caseros, y más o menos soñadores. Y seguro que todos nos damos un paseo por el centro de alguna ciudad en busca del ambiente navideño, de las luces y de los cada vez más difundidos mercados de Navidad que se extienden hasta Reyes. Hacemos un recuento de algunas de las propuestas europeas más atractivas al respecto, haciendo primero escala en Nueva York.

Nueva York es la ciudad más mediática, la primera en la que uno piensa al soñar con las luces, las compras, el ambiente navideño y las primeras nieves. En la ciudad de los rascacielos el punto de partida de la temporada navideña lo marca el encendido de las luces del árbol del Rockefeller Center, que este año se encendieron el miércoles 4 de diciembre y permanecerán hasta el 7 de enero.

A este lado del charco, las capitales europeas también compiten en magia navideña. Aquí las especialidades son los mercadillos de aire retro donde se venden sueños, dulces, bebidas calientes, productos típicos y gran variedad de artesanías, entre otros alicientes e ideas de regalos.

En Alemania, cada ciudad, por pequeña que sea, despliega el suyo. Aseguran los germanos que los suyos son los más antiguos y tradicionales. Los más famosos son los de Dresden, Nuremberg, Bremen, Colonia y Munich. A ellos hay que ir bien abrigado y es típico calentarse a mitad de visita degustando un Glühwein –vino especiado caliente– o un Fouerzangenbowle, un ponche a base de vino, canela, piel de naranja, ron y azúcar. Por una vez aparcan las cervezas. Es muy típico comprar en el mismo mercado, o en una panadería o pastelería, un calendario de Adviento. Uno de esos que marcan la cuenta atrás para la Navidad y que cada día regalan un chocolate. También es costumbre encontrarse aquí con Papá Noel y escuchar alguno de los cuentos que cada día lee a los niños. Descubre más detalles acerca de cada uno de ellos aquí, German Christmas Markets (en inglés).

Sin salir de los países germanos, la vecina Austria no se queda atrás en luces y ambiente navideño. En Viena, su plaza del Ayuntamiento se despliega uno de los mercados más antiguos de Europa –siete siglos de tradición–, y de los más madrugadores, pues arranca a finales de noviembre.

En la República Checa, Praga es otra capital que se engalana cada año por estas fechas. En el corazón de la ciudad, la plaza de la Ciudad Vieja –la del famoso Reloj– se transforma del 1 de dieciembre al 1 de enero en un escenario navideño donde abundan los belenes, casetas de madera con guirnaldas, luces, villancicos, ponches calientes y un enorme árbol de Navidad.

Brussels

Los mercados navideños toman el corazón de las ciudades de Flandes cada año.

Otro país que no se queda atrás en ambiente prenavideño es Bélgica. Allí, el corazón institucional de Europa, en la Grand Plaçe de Bruselas, acoge un mercado donde además de las artesanías y delicias gastronómicas típicas (y en este caso predomina el dulce: deliciosos chocolates, pralinés, gofres, crêpes, galletas speculoos…) presenta la particularidad de que se pueden visitar casetas que representan a diferentes países europeos, donde cada uno muestra sus tradiciones navideñas. Un total de unas 250 casetas de madera. Además de esto, destaca una pista de patinaje sobre hielo y una enorme noria iluminada, desde la que se puede admirar el perfil navideño de la ciudad. y sin salir del país, otras ciudades que destacan por la belleza, tradición y ambiente de sus mercados navideños son Gante, Brujas y Lovaina.

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