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CARCASSONNE MEDIEVAL

abril 3, 2014 by  

Pocos destinos pueden presumir de cubrir prácticamente todas las necesidades del viajero con hambre de mundo. Paisajes de fábula, Historia con mayúsculas, arquitectura centenaria, gastronomía para sibaritas y un descanso de auténtico señor feudal en el Hotel de la Cité. Así es Carcassonne, como un gran perfume concentrado en un pequeño envoltorio.
El pequeño tesoro fortificado de Carcassonne se encuentra entre los tres destinos más visitados de Francia, y los españoles estamos en la lista de sus visitantes más asiduos, pues cuenta con el aliciente de la cercanía, ya que apenas dista 300 kilómetros de Barcelona.
Centro de la ciudadela
En la vieja Carcassonne el tráfico está restringido, las calles son estrechísimas y las fachadas de todos los edificios son fieles a su pasado medieval. La preciosa basílica, Saint Nazaire, es gótica y el impresionante castillo que protagoniza la estampa data del siglo XII. Todo se concentra en apenas tres kilómetros de recinto amurallado, lleno de historia sobre romanos, francos, visigodos, cátaros, cristianos… Es pequeña pero aún así es uno de los mayores conjuntos medievales del mundo –fue restaurada por completo en 1845– y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y aunque a todas luces parezca una postal anclada en otros tiempos, la ciudadela de Carcassonne aún está habitada: unos 200 orgullosos paisanos dan buena fe de ello.
Detalle de las torres
La doble muralla concéntrica y las 52 torres que antaño la protegían, hoy siguen cumpliendo su función, aunque ahora quizás la custodien del paso del tiempo, pues tras sus muros todo cobra una dimensión particular, como si no pasaran los años, los siglos. Así que, para que todo vaya según los parámetros marcados, buscamos el único alojamiento que hace posible que sigamos soñando despiertos. Se trata del Hotel de la Cité, una propiedad de Orient Express, cuyo lema a la hora de adquirir hoteles básicamente se resume en la magia y el encanto que éstos desprendan, lujos aparte. El hotel se extiende por diversos edificios históricos dentro del perímetro fortificado –ocupa el espacio de un antiguo palacio episcopal– y, al igual que la ciudadela, ha sido restaurado y ha adaptado sus instalaciones a los nuevos tiempos. Pero que nadie se equivoque, pese al paso del tiempo, al entrar por la puerta de Narbona, uno se siente inevitablemente trasladado a un medioevo de lo más fascinante y sugestivo.
Desde el jardín y la terraza del hotel se aprecia parte de la muralla que envuelve la antigua ciudadela, dejando a la otra orilla del río Aude la actual población de Carcassonne. En cambio, desde nuestra habitación, la vista se pierde por un callejón empedrado lleno de restaurantes –donde sirven la potente especialidad de la zona, el cassoulet al confit de pato– y tiendas con todo tipo de recuerdos y productos de la tierra. Hay lavanda, chocolates, pastas y galletas caseras, jabones y elixires, vinos, antigüedades, artesanías…
Cassoulet y crêpes en cada restaurante
El conjunto es como la recreación de un perfecto escenario medieval donde no resultaría nada extraño encontrarse con algún caballero de las cruzadas. La mirada histórica e incluso cinematográfica resulta inevitable. El director del hotel nos lee al punto el pensamiento y responde a nuestra curiosidad: Robin Hood, príncipe de los ladrones (Kevin Reynolds, 1991) fue una de esas películas que eligieron Carcassonne para rodar alguna de sus escenas. De modo que, Robin Hood y los suyos pasaron por la callejuela que se ve desde lo alto del jardín del hotel: rue du Four St. Nazaire hacia el Puente Viejo. Y aunque en realidad nunca hubo ningún Robin Hood por estas tierras, lo que no parece difícil de imaginar ni de sentir es el ruido de los cascos de los caballos golpeando contra el empedrado y el traqueteo de los carros de los mercaderes en su trajín diario de entrada a la urbe. De fábula.
GUÍA
Cómo llegar
Air Nostrum, la línea aérea regional subsidiaria de Iberia, ofrece vuelos directos desde Madrid hasta el aeropuerto de Blagnac, en Toulouse. Más información en www.airnostrum.es. En tierra, el trayecto pendiente se puede realizar en coche de alquiler. Se debe tomar la autopista A61 hasta Carcassonne, a escasamente una hora del aeropuerto. Los que viajen en coche desde Barcelona deben llegar hasta Perpignan y desde ahí, seguir por la E-15 y E-80.
Cuándo ir
Cualquier época es buena, aunque la primavera y el otoño sean quizás las estaciones que concentren más belleza. Lo mejor es evitar agosto y los días festivos, pues la ciudad queda literalmente desbordada de turistas.
Alojamiento
Hotel de la Cité
Dispone de un total de 61 habitaciones y suites con un estilo que se adapta a todos los gustos, del más auténtico y medieval, al más moderno y acogedor. Orient Express ha realizado, desde que adquiriera la propiedad, una minuciosa reforma que se ha visto recompensada entre otras cosas con el reconocimiento como Monumento Histórico Artístico a toda la planta baja del hotel, de estilo neogótico. Sus otros grandes encantos se encuentran en la cocina de su restaurante La Barbacane, en el que sirven exquisitos platos con el imperativo toque culinario francés en una sala comedor digna de un castillo feudal. Y cuando el buen tiempo lo permite, nada mejor que entregarse a la lectura o al relax en su jardín con terraza y piscina. Cuenta además con otras dos opciones culinarias, la brasserie Chez Saskia, especializada en platos regionales y la terraza que abre en verano, Le Jardin de l’Evêque.
Dirección:
Place de l’Eglise, Carcassonne
Tel: +33 4 68 71 98 71
www.orient-express.com
www.hoteldelacite.com
Actividades
– Una visita al castillo, ya sea guiada o por cuenta propia, es una de las actividades imprescindibles.
– Además del recorrer la ciudadela, uno no se puede ir sin conocer otro Patrimonio Mundial de la Unesco que también se da cita aquí, se trata del famoso Canal du Midi francés, una espectacular obra de ingeniería del siglo XIX que une gracias a un sistema de canales y esclusas el Atlántico francés con el Mediterráneo, y pasa por Carcassonne. Su navegación es muy sencilla y existen numerosas excursiones y cruceros.
– Es muy recomendable realizar una visita a la Galerie Gérard Sioen, para impregnarse más sobre el tema del catarismo a la vez que se disfruta de los paisajes y escenas captadas por la cámara de este gran fotógrafo.
Más información
– Oficina de Turismo de Carcassonne (www.carcassonne.org).
– Maison de la France (www.franceguide.com)

 

Pocos destinos pueden presumir de cubrir prácticamente todas las necesidades del viajero con hambre de mundo. Paisajes de fábula, Historia con mayúsculas, arquitectura centenaria, gastronomía para sibaritas y un descanso de auténtico señor feudal en el Hotel de la Cité. Así es Carcassonne, como un gran perfume concentrado en un pequeño envoltorio.

DESTINO MEDIEVAL EN EL CORAZÓN DEL LANGUEDOC

El pequeño tesoro fortificado de Carcassonne se encuentra entre los tres destinos más visitados de Francia, y los españoles estamos en la lista de sus visitantes más asiduos, pues cuenta con el aliciente de la cercanía, ya que apenas dista 300 kilómetros de Barcelona.

Detalle de las torres

Detalle de una de las torres

En la vieja Carcassonne el tráfico está restringido, las calles son estrechísimas y las fachadas de todos los edificios son fieles a su pasado medieval. Especialmente la preciosa basílica de Saint Nazaire, que es gótica, y el impresionante castillo del siglo XII que protagoniza la estampa de la ciudad fortificada. Todos sus ingredientes se concentran en apenas tres kilómetros de recinto amurallado, lleno de historias sobre romanos, francos, visigodos, cátaros, cristianos…

Carcassonne es pequeña pero aún así es uno de los mayores conjuntos medievales del mundo –fue restaurada por completo en 1845– y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y aunque a todas luces parezca una postal anclada en otros tiempos, la ciudadela aún está habitada: unos 200 orgullosos paisanos dan buena fe de ello.

La doble muralla concéntrica y las 52 torres que antaño la protegían, hoy siguen cumpliendo su función, aunque ahora quizás la custodien del paso del tiempo, pues tras sus muros todo cobra una dimensión particular, como si no pasaran los años, los siglos. Así que, para que todo vaya según los parámetros marcados, buscamos el único alojamiento que hace posible que sigamos soñando despiertos. Se trata del Hotel de la Cité, una propiedad de Orient Express, cuyo lema a la hora de adquirir hoteles básicamente se resume en la magia y el encanto que éstos desprendan, lujos aparte. El hotel se extiende por diversos edificios históricos dentro del perímetro fortificado –ocupa el espacio de un antiguo palacio episcopal– y, al igual que la ciudadela, ha sido restaurado y ha adaptado sus instalaciones a los nuevos tiempos. Pero que nadie se equivoque, pese al paso del tiempo, al entrar por la puerta de Narbona, uno se siente inevitablemente trasladado a un medioevo de lo más fascinante y sugestivo.

Centro de la ciudadela

Centro de la ciudadela

Desde el jardín y la terraza del hotel se aprecia parte de la muralla que envuelve la antigua ciudadela, dejando a la otra orilla del río Aude la actual población de Carcassonne. En cambio, desde nuestra habitación, la vista se pierde por un callejón empedrado lleno de restaurantes –donde sirven la potente especialidad de la zona, el cassoulet al confit de pato– y tiendas con todo tipo de recuerdos y productos de la tierra. Hay lavanda, chocolates, pastas y galletas caseras, jabones y elixires, vinos, antigüedades, artesanías…

El conjunto es como la recreación de un perfecto escenario medieval donde no resultaría nada extraño encontrarse con algún caballero de las cruzadas. La mirada histórica e incluso cinematográfica resulta inevitable. El director del hotel nos lee al punto el pensamiento y responde a nuestra curiosidad: Robin Hood, príncipe de los ladrones (Kevin Reynolds, 1991) fue una de esas películas que eligieron Carcassonne para rodar alguna de sus escenas. De modo que, Robin Hood y los suyos pasaron por la callejuela que se ve desde lo alto del jardín del hotel: rue du Four St. Nazaire hacia el Puente Viejo. Y aunque en realidad nunca hubo ningún Robin Hood por estas tierras, lo que no parece difícil de imaginar ni de sentir es el ruido de los cascos de los caballos golpeando contra el empedrado y el traqueteo de los carros de los mercaderes en su trajín diario de entrada a la urbe. De fábula.

GUÍA

Cómo llegar

Air Nostrum, la línea aérea regional subsidiaria de Iberia, ofrece vuelos directos desde Madrid hasta el aeropuerto de Blagnac, en Toulouse. Más información en www.airnostrum.es. En tierra, el trayecto pendiente se puede realizar en coche de alquiler. Se debe tomar la autopista A61 hasta Carcassonne, a escasamente una hora del aeropuerto. Los que viajen en coche desde Barcelona deben llegar hasta Perpignan y desde ahí, seguir por la E-15 y E-80.

Cuándo ir

Cualquier época es buena, aunque la primavera y el otoño sean quizás las estaciones que concentren más belleza. Lo mejor es evitar agosto y los días festivos, pues la ciudad queda literalmente desbordada de turistas.

Alojamiento

HciteHotel de la Cité
Dispone de 61 habitaciones y suites con un estilo que se adapta a todos los gustos, desde el más tradicional y medieval, al más moderno y acogedor.

Orient Express ha realizado, desde que adquiriera la propiedad, una minuciosa reforma que se ha visto recompensada entre otras cosas con el reconocimiento como Monumento Histórico Artístico a toda la planta baja del hotel, de estilo neogótico. Sus otros grandes encantos se encuentran en la cocina de su restaurante, La Barbacane, en el que sirven exquisitos platos con el imperativo toque culinario francés en una sala comedor digna de un castillo feudal.

Y cuando el buen tiempo lo permite, nada mejor que entregarse a la lectura o al relax en su jardín con terraza y piscina. Cuenta además con otras dos opciones culinarias, la brasserie Chez Saskia, especializada en platos regionales y la terraza que abre en verano, Le Jardin de l’Evêque.

Dirección:
Place de l’Eglise, Carcassonne
Tel: +33 4 68 71 98 71

Actividades

– Una visita al castillo, ya sea guiada o por cuenta propia, es una de las actividades imprescindibles.

– Además del recorrer la ciudadela, uno no se puede ir sin conocer otro Patrimonio Mundial de la Unesco que también se da cita aquí, se trata del famoso Canal du Midi francés, una espectacular obra de ingeniería del siglo XIX que une gracias a un sistema de canales y esclusas el Atlántico francés con el Mediterráneo, y pasa por Carcassonne. Su navegación es muy sencilla y existen numerosas excursiones y cruceros.

– Es muy recomendable realizar una visita a la Galerie Gérard Sioen, para impregnarse más sobre el tema del catarismo a la vez que se disfruta de los paisajes y escenas captadas por la cámara de este gran fotógrafo.

Más información

Oficina de Turismo de Carcassonne
Maison de la France

2 Comentarios a “CARCASSONNE MEDIEVAL”

  1. Álvaro Viloria el 26 octubre 2009, 12:42 pm

    eajeajeaj! este me suena. Qué bonitos recuerdos! cómo echo de menos viajar! viva Carcassonne!

  2. cristian el 23 abril 2010, 5:59 pm

    Yo estuve en ese hotel hace 3 años y es algo realmente unico!Os lo recomiendo al 100%.

    Si podeis pedir una habitacion medieval con vista al muro exterior!!!

    Un abrazo

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